La Generación Z

Cuando parecía que el mundo del marketing y la comunicación se había adaptado al comportamiento que los millennials mostraban frente al mercado, aparece la Generación Z, un grupo de población nacido entre 1994 y 2010 y que responde a patrones de consumo completamente diferentes a la generación que les precede. Sin pasado analógico, hijos de internet y criados durante una fuerte recesión económica, el perfil de la Generación Z es marcadamente individualista y autodidacta. Envueltos por dispositivos móviles, su vida se desarrolla en buena medida online y filtran sus relaciones personales a través de las redes sociales. Son más comprometidos políticamente que los millennials (también llamada Generación Y), tienden a una economía colaborativa y demuestran cierto desapego a la posesión de bienes permanentes y a las relaciones familiares tradicionales.

MILENNIALS VS GENERACIÓN Z

Es este perfil sociológico, definido en el el informe Generación Z: El último salto generacional, presentado por la consultora Atrevia y por la Deusto Business School, el que tiene desorientado a los departamentos de marketing y comunicación, acostumbrados a presentar un arsenal de estrategias, servicios y productos para una generación que, si bien había dado el salto a la era digital, seguía manteniendo un comportamiento de consumo y unas aspiraciones laborales al uso. La Generación Z se educa y aprende en un entorno completamente online, compra a golpe de clic o de dedo porque lo que les importa es que los productos sean atractivos, inmediatos y efímeros. Por este motivo, las marcas más avezadas se están dando cuenta de que la publicidad para los smartphones, tabletas, weareables y, en definitiva, cualquier dispositivo digital portátil, es la más efectiva y que, además, dispone de una serie de características que generan una mejor respuesta en los usuarios: personalización, predominio de lo visual frente a lo escrito, sutileza, de corta duración, etc.

La Generación Z se preocupa por la imagen que las empresas proyectan y ha sido educada en un clima donde el respeto a valores como la honestidad, justicia o el medio ambiente se sitúan por encima de otros atributos. Sus referentes sociales triunfan en los social media y utilizan las redes sociales como un parapeto desde donde poder opinar de todo. Por ello, las estrategias de comunicación y marketing empiezan a ser conscientes de la importancia capital de la imagen corporativa, ya que es una pieza indispensable para poder entenderse y conectar con la nueva generación que se abre camino y que en unos años copará un 25% del mercado potencial de los países occidentales.

LA GENERACIÓN DEL DO IT YOURSELF

En cuanto a la perspectiva laboral de la Generación Z, el paradigma parece estar cambiando. Si los millennials prefieren un trabajo por cuenta ajena, flexible, seguro y desarrollar su vida profesional en paralelo a su vida privada; la nueva generación apuesta por el el riesgo y por el trabajo autónomo en el que vida privada y profesional se mezclan.  Otorgan mayor importancia a que el trabajo sea un reflejo o una extensión de su vida que a tener grandes retribuciones por él. Su profesión debe estar amoldada a su personalidad, no existen los horarios y saben que pasarán por varias empresas si es que no deciden crear la suya propia. Este modo de afrontar la vida profesional tiene descolocadas a las marcas y a las compañías, que están apostando por nuevas estrategias de marketing y modelos de trabajo, pero que muchas veces se ven devoradas, sin apenas recorrido, por el comportamiento indescifrable de los consumidores y por los nuevos perfiles profesionales.

La Generación Z ha decidido que los conocimientos y habilidades se las proporcionan ellos mismos, y que son emprendedores. Demuestran que su engagement con las marcas pasa porque estas se adapten completamente a ellos y no al contrario. Nacieron en la era digital y saben que, por ahora, tienen la sartén por el mango.